Dormía… andaba apenado, las lagrimas aun humedecían mi almohada. Entre sollozos de un pobre que soñaba, alguien se coló bajo la pobre luz que entraba bajo mi puerta, alguien, o algo, se sentó en mi silla, se arrimo a mi cama y me despertó.
- A ver, ¿Qué te ocurre?
- ¿Cómo, pero tú de donde sales? Déjame dormir, vete.
- Cuéntame, intentare ayudarte.- Dijo ese espectro, que yo no sabía si era parte de la realidad o de mi inconsciencia.
- Solo quiero ahogarme en mis lágrimas. Quiero morir y revivir en unos años, cuando todo haya pasado, quiero inventar la máquina del tiempo.
- ¿Y a que se debe?
- Se debe a que no soporto el no tener, a que mi búsqueda se detuvo, y en tan solo unos días encontré el tesoro en los alrededores de la isla en la que me hallaba. Todo es porque el tesoro me fue arrebato al gastar solo las primeras monedas.
- ¿Pero y quien te quito ese tesoro compañero?
- Fue el tiempo, el destino y el pasado, fui yo mismo destinándolo donde mejor estaría, fueron tantas cosas….
- ¿Y te arrepientes de haberlo donado?
- ¡NO!, por supuesto que no, esta donde quería estar, esas monedas de oro están donde deben estar, pero sin duda, algún día las buscare y las encontrare.
- Entonces. ¿Cuál es el problema? Si tienes tan claro que algún día las volverás a tener en tu poder, si sabes que ese tesoro es tan grande que te durara todo la vida, ¿porque andas tan apenado? Además tengo entendido, que te dejan algunas monedas cada mes, a modo de intereses.
- Ya, pero me saben a poco, necesito gastarlas, aunque sepa que son un tesoro inconfundible, sin valor calculable, pero quiero derrochar ese oro día a día, en cada bar con cada caña, en cada tienda con cada prenda…
- Tu solo piensa que algún día ese tesoro permanecerá a tu lado en cada momento, en cada instante te brindara esas monedas para que puedas saciar tu sed de consumismo, piensa que ese tesoro te pertenece, y en el sitio que lo guardas solo tu podrás acceder en el momento justo. Hasta el día que quien lo guarda vea oportuno que estéis juntos, hasta el momento en que sea correcto que las monedas brillen por todo tu hogar.
- Acaso dudas que no lo pienso es lo único que me alimenta cada mañana al despertar, es lo único que me da fuerzas para seguir, es eso lo que me anima a seguir con el siguiente sorbo de la vida, a tomar la próxima bocanada de aire.
En ese momento se me ilumino la cara me salió una sonrisa y me resbalo una lagrima por la mejilla al pensar que mi tesoro estaba bien guardado. Alcé la cabeza para darle las gracias a ese ser peculiar, pero solo pude ver como se esfumaba por mi ventana, justo por encima de mí y me despedía con otra amplia sonrisa como la que yo le enviaba.
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