
Llegue. Lo compre, el billete de ida. Al fin, comencé mi viaje, lo emprendí, ese rumbo soñado, esa dirección tan amada, tan querida. Hay estaba, en el andén, con miedo a subir al tren, pero que cojones, lo hice, subí, y marche, no compro vuelta, no la comprare, el maquinista arranca y yo sonrió vislumbrando paisajes desde mi asiento.
Pasan minutos, el tren acelera, mi corazón se emociona, pasan horas, mis manos sudan, mis piernas tiemblan, ¡¡¡¡¡JODERR SII!!!!! Allá voy, sin miedo a nada, a nadie, con mi mochila llena de ganas de vivir, con mi cuaderno en blanco, y cientos de plumas esperando escribir mil aventuras. Vislumbro el horizonte. Veo un trayecto confortable. Mi vida en este tren llegara a ser magnifica.